Abismo rosa

Y me lancé al abismo rosa sin pensarlo, sin tener paracaídas, sin saber cómo saldría después

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Y me lancé el abismo rosa…

No sé como terminamos tan cerca físicamente, pero podía sentir tu respiración, así que me acerqué a tus labios color rosa y te besé, me sumergí en ese abismo, sin pensarlo, lo hice y ya, después asumiría las consecuencias de mis actos la mañana siguiente. Nuestras respiraciones aceleradas fueron el motor de arranque y el alcohol ayudó un poco (me hizo valiente); muy en el fondo ambos sabíamos lo que iba a pasar, nuestras miradas de complicidad y nuestro coqueteo durante toda la noche nos delataban, así que ¿Para qué postergar el encuentro?

Te besé y sentí una explosión en mi, miles de sensaciones y emociones haciendo boom en mi interior, la adrenalina corría por nuestros cuerpos y nuestras bocas parecían conocerse a la perfección; mi mente se convirtió en un torbellino, así que decidí dejar a un lado mi parte racional y  simplemente dejarme llevar por el momento, entregarme al abismo que eran tus labios.

Al besarte me sentía en caída libre, pero me gustaba, para ser sincera la estaba pasando muy bien, no tenía ganas de parar y no me importaba si arruinabamos nuestra amistad. Fue esa clase de besos que te llevan al cielo, de esos que no quieres que acaben y te preguntas si se le podría llamar besos a los que habías dado anteriormente; la respuesta es fácil: sin dudarlo esos no merecían llamarse besos.

Mis curiosas manos recorrían tu cuerpo con miedo, pero con ansias de conocer ese terreno desconocido hasta el momento, cada caricia hacía que nuestros cuerpos estallaran, nos inspiraban, nos incitaban a no parar. Fue un encuentro ingenuo, inocente  y apasionado, el cual no estaba en nuestros planes, pero de alguna manera en nuestro interior lo deseábamos y ninguno de los dos lo olvidaría.

Los recuerdos de esa noche son un poco borrosos en mi mente, tal vez producto del alcohol, pero si hay algo que no olvido fue como me sentí al besarte y que pude haberte besado por horas, pero el sueño nos venció.

Y me lancé al abismo rosa sin pensarlo, sin tener paracaídas, sin saber cómo saldría después de ahí,  solo cerré mi ojos, camine hasta el precipicio y te besé… Y sin dudarlo lo volvería hacer.

2 thoughts on “Abismo rosa

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