Cangrejo indefenso

Ante ti era un cangrejo indefenso,

lo sabías, siempre lo supiste,

yo también lo sabía

pero no podía (quería) retroceder.

 

Me sacaste de mi zona de confort y perdí,

lanzaste tus palabras tan fuertes como roca

que rompieron mi coraza,

me besaste, cortaste mis tenazas.

Me destruiste.

 

Tus ganas de romperme el corazón,

se convirtieron en mi depredador.

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·2·

Esta mañana me has despertado a besos, y me ha bastado con recordar el lado derecho de mi cama: vacío, sin ti, frío; para saber que sólo era un sueño.

Desde que no estás todo se ha oscurecido y despierto siempre en la misma pesadilla: esa en la que no sobrevivo, esa donde para dormir no me envuelven tus brazos. 

Y despierto, queriendo volver a dormir, rogando que esta vez sea para siempre.

Recorrido

Recogiste mis sueños contigo en una maleta y me echaste a la calle,

así, sin explicaciones, sin decir adiós.

Afuera llovía a cantaros

y también en mi corazón,

pero nada de eso te importó.

Anduve por millones de calles,

cada vez más empapada,

cada vez más perdida,

camine centenares de avenidas,

cargada de desilusión, devastada,

intentado a ti regresar,

pero volvía siempre al mismo callejón sin salida,

con su letrero en la esquina que decía “no te quiso y nunca te querrá”,

terminé acabada, y me marché,

para nunca más regresar.

 

Recorrí kilómetros con el corazón roto,

y la maleta se iba vaciando de sueños,

mi cuerpo iba olvidando tus manos,

mis besos no recordaban tus labios.

Pasaron los días, las semanas,

y dejé de buscarte,

de soñarte,

de pensarte.

Pasaron los meses,

y ya no quería encontrarme contigo en el subterráneo,

ni buscaba tu sonrisa en el rostro de la gente,

no te esperaba en el parque,

ni fantaseaba contigo en las noches.

Pasaron los años y volviste,

pero era demasiado tarde,

yo ya había dejado de quererte.

 

Lágrimas

Letras & Poesía

Apago la luz y ese es el interruptor de mis lágrimas,

ellas se encienden,

llegan galopantes, sin freno, veloces.

Dejo que corran por el caudal de mis mejillas,

que me limpien el alma,

ellas frenéticas me besan la boca,

recorren mi cuello

y descansan en mi almohada.

Son lágrimas con nombres,

con recuerdos,

Llenas de momentos, de anhelos,

cargadas de desilusiones, desamores.

Y no puedo evitar preguntarme:

¿seré yo el problema

o serán ellos?

Solo siento crujir mi corazón,

y no necesito otra respuesta.

Ahí en la obscuridad,

me voy negando a volver a amar.

Por: Steffany O. (Venezuela)

loqueavecescallo.wordpress.com


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Aquello que no será

Letras & Poesía

Eres ese libro que nunca leí,

la canción que no compuse;

la serie que nunca vi,

el poema que no escribiré.

Las palabras que nunca dije,

los nudos atrapados en mi garganta

y las lágrimas que no lograron bañar mis pestañas.

Aquel bus que me dejó esperando en la parada,

el barco que no llegó a puerto,

el avión que nunca despegó.

Aquel príncipe que nunca me llevó al baile,

la zapatilla de cristal que no me calzó,

el carruaje que no fue a buscarme.

La lluvia que no me mojó,

el frío que no resecó mis labios,

el viento que no me despeinó,

el frío que no me congeló.

Eres todo aquello que no se dio,

que quise tener y no pude,

que terminó sin empezar.

Eres lo que nunca será.

Por: Steffany O. (Venezuela)

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Jamás

Jamás buscamos herir a las personas que queremos, pero a veces no lo podemos evitar y lo terminamos haciendo. En mi caso,  jamás quise herirte. Aún recuerdo esa noche de octubre en la que te fuiste sin darme muchas explicaciones y qué iba a decirte: yo lo había arruinado todo.

Mi corazón me reprocha tu partida, me tilda de culpable y se niega a amar a otra persona que no seas tú. Contigo te llevaste todo de mí, me dejaste vacía y ahora no sé que hacer, no sé cómo empezar de nuevo sin ti a mi lado.

Desde que te fuiste no he vuelto a ser la misma, en mi ventana no para de nevar, el café siempre esta frío y la radio reproduce siempre la misma canción: esa que te dediqué aquella noche estrellada mientras te hacia mía.

Te extraño tanto que salgo solo para ver si tropiezo contigo en algún semáforo, descuelgo el teléfono y te llamo solo para escuchar tu voz y te espero todos los viernes en nuestro restaurante favorito: ese donde nos enamoramos.

Lamento no haber recorrido tu cara una vez más con mis dedos, escuchar tus latidos, besar tus párpados, oler tu cuello. Jamás me perdonaré no haberte dicho te amo a tiempo, ahora esas palabras atoradas en mi garganta me pasan factura, retumban en mi mente, me dejan sin aliento.

Siento que duermo en el piso desde que no calientas la cama con tu cuerpo, los orgasmos se han convertido en sonidos vacíos desde que no los emite tu boca y me he vuelto ciega desde que no miro tu sonrisa.

Cada mañana al despertar y no ver tu cara a mi lado, me arrepiento de no haber tomado tu mano e impedir que te marcharas, porque sé que no regresarás, aún así yo jamás te dejaré de esperar.