Recorrido

Recogiste mis sueños contigo en una maleta y me echaste a la calle,

así, sin explicaciones, sin decir adiós.

Afuera llovía a cantaros

y también en mi corazón,

pero nada de eso te importó.

Anduve por millones de calles,

cada vez más empapada,

cada vez más perdida,

camine centenares de avenidas,

cargada de desilusión, devastada,

intentado a ti regresar,

pero volvía siempre al mismo callejón sin salida,

con su letrero en la esquina que decía “no te quiso y nunca te querrá”,

terminé acabada, y me marché,

para nunca más regresar.

 

Recorrí kilómetros con el corazón roto,

y la maleta se iba vaciando de sueños,

mi cuerpo iba olvidando tus manos,

mis besos no recordaban tus labios.

Pasaron los días, las semanas,

y dejé de buscarte,

de soñarte,

de pensarte.

Pasaron los meses,

y ya no quería encontrarme contigo en el subterráneo,

ni buscaba tu sonrisa en el rostro de la gente,

no te esperaba en el parque,

ni fantaseaba contigo en las noches.

Pasaron los años y volviste,

pero era demasiado tarde,

yo ya había dejado de quererte.

 

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Lágrimas

Letras & Poesía

Apago la luz y ese es el interruptor de mis lágrimas,

ellas se encienden,

llegan galopantes, sin freno, veloces.

Dejo que corran por el caudal de mis mejillas,

que me limpien el alma,

ellas frenéticas me besan la boca,

recorren mi cuello

y descansan en mi almohada.

Son lágrimas con nombres,

con recuerdos,

Llenas de momentos, de anhelos,

cargadas de desilusiones, desamores.

Y no puedo evitar preguntarme:

¿seré yo el problema

o serán ellos?

Solo siento crujir mi corazón,

y no necesito otra respuesta.

Ahí en la obscuridad,

me voy negando a volver a amar.

Por: Steffany O. (Venezuela)

loqueavecescallo.wordpress.com


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Aquello que no será

Letras & Poesía

Eres ese libro que nunca leí,

la canción que no compuse;

la serie que nunca vi,

el poema que no escribiré.

Las palabras que nunca dije,

los nudos atrapados en mi garganta

y las lágrimas que no lograron bañar mis pestañas.

Aquel bus que me dejó esperando en la parada,

el barco que no llegó a puerto,

el avión que nunca despegó.

Aquel príncipe que nunca me llevó al baile,

la zapatilla de cristal que no me calzó,

el carruaje que no fue a buscarme.

La lluvia que no me mojó,

el frío que no resecó mis labios,

el viento que no me despeinó,

el frío que no me congeló.

Eres todo aquello que no se dio,

que quise tener y no pude,

que terminó sin empezar.

Eres lo que nunca será.

Por: Steffany O. (Venezuela)

loqueavecescallo.wordpress.com


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Jamás

No debí dejarte marchar porque sé que no regresarás, aún así yo jamás te dejaré de esperar. 

Jamás buscamos herir a las personas que queremos, pero a veces no lo podemos evitar y lo terminamos haciendo. En mi caso,  jamás quise herirte. Aún recuerdo esa noche de octubre en la que te fuiste sin darme muchas explicaciones y qué iba a decirte: yo lo había arruinado todo.

Mi corazón me reprocha tu partida, me tilda de culpable y se niega a amar a otra persona que no seas tú. Contigo te llevaste todo de mí, me dejaste vacía y ahora no sé que hacer, no sé cómo empezar de nuevo sin ti a mi lado.

Desde que te fuiste no he vuelto a ser la misma, en mi ventana no para de nevar, el café siempre esta frío y la radio reproduce siempre la misma canción: esa que te dediqué aquella noche estrellada mientras te hacia mía.

Te extraño tanto que salgo solo para ver si tropiezo contigo en algún semáforo, descuelgo el teléfono y te llamo solo para escuchar tu voz y te espero todos los viernes en nuestro restaurante favorito: ese donde nos enamoramos.

Lamento no haber recorrido tu cara una vez más con mis dedos, escuchar tus latidos, besar tus párpados, oler tu cuello. Jamás me perdonaré no haberte dicho te amo a tiempo, ahora esas palabras atoradas en mi garganta me pasan factura, retumban en mi mente, me dejan sin aliento.

Siento que duermo en el piso desde que no calientas la cama con tu cuerpo, los orgasmos se han convertido en sonidos vacíos desde que no los emite tu boca y me he vuelto ciega desde que no miro tu sonrisa.

Cada mañana al despertar y no ver tu cara a mi lado, me arrepiento de no haber tomado tu mano e impedir que te marcharas, porque sé que no regresarás, aún así yo jamás te dejaré de esperar.

Aquello que no será

Eres ese libro que nunca leí,

la canción que no compuse;

la serie que nunca vi,

el poema que no escribiré.

 

Las palabras que nunca dije,

los nudos atrapados en mi garganta

y las lágrimas que no lograron bañar mis pestañas.

 

Aquel bus que me dejó esperando en la parada,

el barco que no llegó a puerto,

el avión que nunca despegó.

 

Aquel príncipe que nunca me llevó al baile,

la zapatilla de cristal que no me calzó,

el carruaje que no fue a buscarme.

 

La lluvia que no me mojó,

el frío que no resecó mis labios,

el viento que no me despeinó,

el frío que no me congeló.

 

Eres todo aquello que no se dio,

que quise tener y no pude,

que terminó sin empezar.

 

Eres aquello que nunca será.

Querida Venezuela

¡Hola a todos!

En este post los quiero invitar a leer este blog, el cual nace de la necesidad de hacer eco respecto a lo que está pasando en Venezuela, mi país. No puede existir un rincón en el mundo donde la noticia de lo que está pasando no llegue. No puede existir algún país cómplice de la muerte de más de cien (100) venezolanos en protestas. No pueden existir personas ajenas a lo que esta sucediendo.

¡Basta de indiferencia!

“Éste blog nace de la necesidad de expresar lo que ocurre en Venezuela.

El corazón no para de llorar desde abril, mis ojos ya no soportan ser espectadores de tanta crueldad. Los muertos, los siento parte de mi familia, parte de mí.

Las bombas, los perdigones, se vuelven nada al compararlos con la escasez, la pobreza, el hambre, la inflación, la inseguridad; pero todo es igual de letal, todo ha cobrado vidas.

Me cansé ver como el dinero y el poder los tiene ciegos; no puedo creer que venezolanos maten a venezolanos, que alcen sus cañones y disparen contra un hermano, cuando juraron defenderlos.

A Venezuela la amordazaron, le golpearon las costillas, la cara, todo el cuerpo, la apuñalaron por la espalda, la tiraron al suelo, la pisotearon y como si no bastara, la cubren con un manto de muerte. Convirtieron la patria en nada.”

 

Saludos.

 

Desde que no estás

Si tropiezo y caigo,
sea sobre ti
o quién quita
si sobre tu boca.

Pido que paren el mundo para bajarme desde que no estás

y que, al bajarme,

estés tú esperándome. Ojalá…

 

Que seas el sol que me encandile en verano,

el frío que me queme en invierno,

y en otoño, cada hoja que caiga de mi árbol.

Mi Zeus cuando un rayo me parta en dos,

mi Poseidón cuando la tormenta me envuelva en alta mar,

que seas el ojo del huracán.

 

Cuando al abismo me lance,

tú seas mi fondo.

Que, si llueve y me empapo,

tú seas la gota y el resfriado.

La roca y el agua que me golpee,

cuando salte del acantilado.

 

Que no seas quien haló el gatillo,

si a quema ropa, me disparan.

Pero, si me apuñalan,

quiero que tú seas la herida y el arma.

 

Que, si el río me arrastra,

tú seas el cauce.

Si mi barco se hunde,

me ahogue en tu mar.

Que, si tropiezo y caigo,

sea sobre ti

o quién quita

si sobre tu boca.

 

Pido que me regreses a la vida,

aunque, amor,

hayas sido tú quien me ha matado.

Parte I: Callo, entonces escribo.

…aunque no soy buena hablando
y no sé si lo sea escribiendo,
por ti estoy haciendo el intento.

Me ves. Te veo. Y me inundo de colores.

Es tanto lo que quiero decirte,

creo que no terminaría nunca,

así que decido callar.

 

Quiero decirte que me encanta la libertad de tus manos al hablar. El color de tus labios, como te los muerdes al rabiar y como con esos mismos a otro planeta me elevas. Que me gusta mirarte tanto como a ti te gusta el mar. Como con tu sonrisa mis lágrimas haces secar.

Que amo tu valentía, como lloras cuando algo te molesta y sabes que no lo puedes cambiar. Que con sólo tu forma de caminar me llevas al cielo y haces que me queme en el infierno de tanto deseo.

Que soy adicta a tu abrazo carcelario para que no huya mientras duermes. A tu mensaje pidiéndome que despierte porque me extrañas. A la diosa que eres en la cama.

No sé cómo decirte que por ti me he vuelto atea, al hacer de tu cuerpo mi templo.  Que le pusiste correas y bozales a mis demonios, los has domado. Que apagaste mi fuego, pero no dejas de encenderme con cada beso.

Pero te veo y me paralizo, entonces, mejor callo.

 

Callo eso y mucho más;

porque cuando te veo sólo logro balbucear,

me consumen los nervios, me empapa la cobardía.

Lo que se me dificulta decirte, con letras lo plasmo,

porque aunque no soy buena hablando

y no sé si lo sea escribiendo,

por ti estoy haciendo el intento.